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Virgen de Coromoto


Oración de S.S. Juan Pablo II a Nuestra
Señora de Coromoto
Virgen
y Madre nuestra de Coromoto, que siempre has
preservado la fe del pueblo venezolano.
En tus manos pongo sus alegrías y esperanzas,
las tristezas y sufrimientos de todos tus
hijos.
Implora sobre los Obispos y Presbíteros
los dones del Espíritu, para que, fieles
a sus promesas sacerdotales, sean infatigables
mensajeros de la Buena Nueva, especialmente
entre los más pobres y necesitados.
Infunde en los religiosos y religiosas el
ejemplo de tu entrega total a Dios, para que
en el servicio abnegado a los hermanos los
acompañe en sus trabajos y necesidades.
Madre de la Iglesia, alienta a los fieles
laicos, comprometidos con la Nueva Evangelización,
para que, con la promoción humana y
la evangelización de la cultura, sean
auténticos apóstoles en el Tercer
Milenio. Protege a todas las familias venezolanas,
para que sean verdaderas Iglesias domésticas,
donde se custodie el tesoro de la fe y de
la vida, donde se enseñe y se practique
siempre la caridad fraterna. Ayuda a los católicos
a ser sal y luz para los demás, como
auténticos testigos de Cristo, presencia
salvadora del Señor, fuente de paz,
de alegría, de esperanza. Reina y Madre
Santa de Coromoto, ilumina a quienes rigen
los destinos de Venezuela, para que trabajen
por el progreso de todos, salvaguardando los
valores morales y sociales cristianos. Ayuda
a todos y cada uno de tus hijos e hijas, para
que, con Cristo Nuestro Señor y Hermano,
caminen juntos hacia el Padre, en la unidad
del Espíritu Santo.
Guanare, 10 de febrero de 1996 |
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Virgen de Coromoto
La Virgen de Nuestra Señora de Coromoto es
la patrona de Venezuela. Es venerada tanto en la ciudad
de Guanare como en todo el país.
El 8 de septiembre de 2002, se cumplieron 350 años
de la aparición de la Virgen de Coromoto. El 1ro.
de mayo de 1942 fue declarada Patrona de Venezuela por el
Episcopado Nacional. El 7 de octubre de 1944, S. S. Pío
XXII, la declaró "Celeste y Principal Patrona
de toda la República de Venezuela". Su coronación
canónica se celebró en 1952. Por esta razón,
a 50 años de su coronación canónica
la Conferencia Espiscopal Venezolana decretó el año
2002, como "Año Jubilar Coromotano" en
el cual la Virgen peregrinó por todo el país
desde el 13 de octubre, prolongándose por todo un
año.
Historia
Cuando la ciudad de Guanare fue fundada, en 1591, los indígenas
que habitaban en la región, los Cospes, huyeron hacia
la selva en el Norte de la ciudad. Esto dificultaba la evangelización
que la iglesia Católica había emprendido.
Apariciones de la Virgen María
A continuación, quedan expresadas las dos apariciones
realizadas por la Virgen al cacique Coromoto, a través
de la estudiosa pluma del desaparecido Hermano Nectario
María.
La primera aparición
Un día de 1652, el cacique Coromoto y su mujer atravesaban
una corriente de agua y vieron una Señora de extraordinaria
belleza que les dijo en su idioma: "Vayan a casa de
los blancos y pídanle que les eche el agua en la
cabeza (el bautismo) para poder ir al cielo". Casualmente
un español llamado Juan Sánchez, pasó
por ahí y el Cacique Coromoto le relató lo
sucedido.
Juan Sánchez entonces le pidió que se alistara
con la tribu, que el pasaría dentro de ocho días
a fin de enseñarles todo lo necesario para echarles
el agua. En efecto, cuando regresó los indígenas
marcharon con él a un ángulo formado entre
los ríos Guanaguanare y Tucupido, donde les repartieron
tierras e iniciaron la catequización, a fin de prepararlos
para el bautizo.
Varios de los indios recibieron el bautismo, no así
el Cacique quien echaba de menos la selva donde él
mandaba y no tenía que obedecer. Esto lo hizo preparar
su huída.
La segunda aparición
¡La Virgen se aparece en la choza del Cacique Coromoto!
Al anochecer del sábado 8 de septiembre de 1652,
llegó el Cacique de los Coromotos triste y disgustado
a su choza, sin decir palabra se tiró en su barbacoa.
En la choza estaba la Cacica, su hermana Isabel y su hijo,
un indiecito de 12 años (Es, por cierto, la única
vez que la Santa Virgen aparece a una familia).
La Virgen Santísima se presentó en el umbral
del bohío.
De todo su ser se desprendían copiosos rayos de luz,
"como los del sol cuando está en el mediodía",
hartaban el estrecho recinto de la choza, eran potentes
y sin embargo, no deslumbraban ni cansaban la vista de aquellos
felices indígenas que contemplaban tan grande maravilla.
Bajo la influencia de estos inesperados resplandores, que
cambiaron las tinieblas de la noche en la claridad del día,
el Cacique volvió la cara y vio a la misma "bella
señora", que hacía meses había
contemplado, pues estaba como un sello en su memoria. Mientras
tanto el gozo de las indias y del niño era inmenso,
al contemplar aquella criatura sin igual.
El cacique pensó que la Virgen le reprocharía
su actitud, de no querer aprender la doctrina cristiana.
Dirigiéndose a la señora le dijo con enojo:
"¿Hasta cuándo me haz de perseguir?,
bien te puedes volver, que ya no he de hacer lo que me mandes.
Por tí dejé mis conucos y he venido aquí
a pasar trabajos."
La mujer del Cacique le dice a su marido: "No hables
así con la bella mujer ni tengas tan mal corazón".
El Cacique montado en cólera, da un salto fuera de
la barbacoa, coge el arco y una flecha puntiaguda, con la
torcida intención de amenazar con ella a la "bella
señora", y le dice:
- "¿Con matarte me dejarás?"
En este preciso instante, la excelsa señora entró
en la choza, sonriente y serena; se adelantó y se
acercó al cacique, y este arrojó el arco contra
el suelo; y se lanzó entonces sobre la bella señora,
con un movimiento de agarrar a la santísima Virgen,
pero al punto la Reina del cielo desapareció.
La india Isabel le dijo ¿Sabes lo que ha sucedido?
El indio contestó: Aquí la tengo. A lo que
respondieron las indias:
"Muéstranos para verla".
El Cacique abrió la mano y los cuatro indígenas
reconocieron ser aquello una imagen y creyeron que era la
"bella señora".
La diminuta imagen despide rayos luminosos que producen
gran resplandor y creen los indios ser fuego natural que
la Gran señora lanza sobre ellos.
El indio envuelve la milagrosa imagen en una hoja y la esconde
en la paja del techo de su choza.
Un lugar de altura para la devoción
El 10 de febrero de 1996, su santidad el Papa Juan Pablo
II, inauguró el Santuario Nacional de Nuestra Señora
de Coromoto, el cual fue construido sobre el sitio exacto
donde apareció la Virgen de Coromoto en 1652. Este
templo que comenzó a levantarse en 1976, abarca más
de 4.000 m2 de superficie y se eleva en su parte más
alta hasta los 75 metros.
Esta majestuosa obra tomó más de veinte años
en ser concluida. Su estructura, rica en simbología
cristiana, cuenta con dos capillas, tres altares, un estanque,
balcones, miradores y más de 400 metros de vitrales,
uno de los cuales está ubicado detrás del
altar mayor y narra la leyenda de la aparición de
la Virgen.
Fuente: Estado
Portuguesa, Mi
Punto
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